Simplemente estaba sola


November 06, 2019 - 77 views

Hace algún tiempo estaba sentada a la mesa con mi familia disfrutando de una buena comida entre risas cuando a mi cabeza llegó el recuerdo de que hacía algunos años, en mi juventud rebelde jejeje, me encontraba lejos y sola. Al principio todo parecía una aventura, como si mis fuerzas y dinero jamás se acabarían, pero a los pocos días comencé a notar las ausencias:

-          Ya no tenía quien me ayudara a cocinar

-          Ya no podía esperar a que lavaran mi ropa

-          Ya no había quien fuera al super, si no lo hacía yo

-          Ya no podía gastar en mis “gustos” porque después no tendría para pagar los servicios o la renta (en ocasiones le quede debiendo a la rentera)

Simplemente estaba sola.

Después el dinero comenzó a faltar mas de lo normal y tuve que moverme a un lugar más pequeño en donde sí mis necesidades se hicieron menos, pero mis gastos NO…

¡Estuve a punto de perderlo todo! pero una noche de no poder dormir resolví que mi mejor opción era regresar a mi casa con mis papas, pedir perdón por mis malas decisiones y aceptar el castigo que me tenían que dar.

Al llegar a mi casa, después de meses, me lleve la más bonita de las sorpresas, como si nada hubiera sucedido, mi familia estaba feliz de tenerme de vuelta en el hogar y sin decirlo sabía que me habían perdonado desde hace tiempo.

Pero a qué quiero llegar con esta historia: así es el amor, sin importar sus faltas, el perdón debe ir por delante. Por eso no juzguemos ni despreciemos a quienes estuvieron perdidos y hoy han regresado, ya vivieron su lucha y la siguen pasando, mejor tendamos la mano ayudándolos a aceptar lo bueno que hay en sus nuevas vidas.

 

─ Lc. 15, 1-32

Atte. Vero Guillen

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